domingo, 19 de julio de 2009

Colores

Los colores marcan siempre los estados de animo o momentos. Generalmente uno se pone rojo de vergüenza o de rabia, pueden pasar las dos cosas al mismo tiempo. Muchas veces la maestra nos decía que le estaban por salir canas verdes. Del susto que me pegue el otro día, me quedé blanco como un papel, los días pueden ser grises, las épocas doradas. Los días, según los periódicos también pueden ser negros. La vida puede ser color de rosa, la esperanza es verde, el submarino amarillo, a veces en algunas situaciones uno está pintado o transparente y vos ¿sabes de que color estás en este momento?

Leu.-

Sin titulo, texto escrito en el Taller Literario


Fragancia, comportamiento, prisiones, soledad, gente, hijo, Ana, perdonar, nada, injusticia, manos, niño, fuerza, risa, calor, tambor, amor, monotonía, senos, libertad, frío, burla, desfallecer, discriminación, pobreza, amigo, golpes, marcado, tiempo, gritos, metas, azar, celebración, bondad, todo, vividor, cariño, platos rotos, lejanía, muerte, injusticia, control remoto, pobreza, ruido, ladrón, nostalgias, dioses, deslealtad, pasión, entendimiento, odio, cuerpos, sensación térmica, rogar, cielo, lluvia, sangre, olvido, pan, sostén, llantos, recuerdos, lugar, piazzola, derrota, protección, enojo, sensualidad, egoísmo, niña, ideas, naturaleza, lealtad, maldad, indiferencia, intolerancia, energía, desaparición, caricia, fusión, violencia, energía, desesperación, labios, techo, dedo, primavera, gemido, chocolate, desamor, cruel, hambre, imaginar, sonidos, colores, estrellas, duendes, tobogán, ventajero, otoño, abuso, frivolidad, estafa, insultos, brillar, dinero, ternura, beso, tango, padres, soledad, quiebre, oscuridad, abandono, jugar, tedio, hadas, ira, amanecer, capa, quejido, trote, racismo, galera, tumbas sin flores, vida, bosque, miseria, niño, fin, consumo, asiento vacío, angustia, vivir, hielo, entrega, melancolía, desamor, danza.

Texto escrito a partir de las palabras de arriba.-

La fragancia altera el comportamiento de las prisiones. Cuando se supo en soledad vio que la gente, el hijo y Ana no pudieron perdonar nada, la injusticia realizada con sus propias manos hizo que el niño perdiera fuerza. Entre la risa y el calor del verano, el repiquetear del tambor le ganó al amor y la monotonía del asesinato le hizo perder la libertad.
El frío de la celda y la burla de los otros internos lo hizo desfallecer. Marcado por la discriminación y su pobreza espiritual mató a su amigo a golpes, quedando marcado a fuego por un largo tiempo oyendo gritos y sin poder concluir cualquiera de sus metas.
El azar tampoco le otorgó celebración alguna, su falta de bondad hizo que todo rondara en lo vividor que fue su padre. Nunca tuvo cariño. Los platos rotos a la lejanía, la muerte y la injusticia casi manejada por control remoto marcó su pobreza no haciéndole ruido alguno convirtiéndolo en un ladrón de vidas.
Nostalgias de los dioses de la deslealtad marcaron la pasión y nublaron si entendimiento generando odio y daños a los cuerpos. Haciéndoles rogar al cielo, generando luego una lluvia de sangre y olvido.
La falta de pan, el poco sostén familiar, los llantos silenciosos de esas heridas sin curar, la música de piazzola que le recuerda su inevitable derrota y la falta de protección reavivo su enojo, destrozo su sensualidad y marcó su egoísmo, haciendo que esa niña con ideas claras, naturaleza amable y fuerte lealtad despertaran nuevamente su maldad, indiferencia e intolerancia logrando la desaparición de la caricia generando una fusión entre la violencia y la energía, generando en ella desesperación y empalidecimiento de sus labios esa primavera, descargando un gemido de dolor marcado por el desamor y cruel hambre de matar. Nunca se pudo imaginar que luego de esos sonidos que generaban los pájaros, los colores del amanecer, el recuerdo de las estrellas que había admirado, los cuentos de duendes y el tobogán, trajeran al ventajero abuso rodeado de la estafa y los insultos hizo brillar por su ausencia la ternura y el beso.
El tango le hacía recordad a sus padres y su dolorosa infancia en soledad que genero un quiebre, oscuridad y abandono. Dejó de jugar, sobrepasado por el tedio de las hadas del mal, lo cual desato su ira, saliendo al amanecer portando una capa, soltando un quejido mientras que al trote visitaba las tumbas sin flores donde ya no hay vida, en el bosque de la miseria sin fin encontró un asiento vacío donde contuvo su angustia por vivir donde el hielo, la falta de entrega y la melancolía que produce el desamor se convirtió en una danza de muerte.-

Leu.-

Bajo la noche oscura.-

Cómo un niño te canto bajo la noche oscura. Oscura como tus ojos, que no puedo dejar de mirar, los cuales muestran toda tu belleza interior que sólo se puede observar a través de la mirada. Te canto esa canción, que oímos a nuestros padres, mientras nos pasábamos horas tirados en el pasto observando las estrellas en aquellas noches oscuras como esta. Mientras te canto, recuerdo como nos fuimos haciendo grandes, sin perder esa inocencia que nos caracterizaba y así llegamos hasta hoy, veinte años después donde no sólo a vos te canto sino a quien pronto vendrá y espero que con el tiempo no se olvide esta hermosa canción.-

Leu.-

domingo, 21 de junio de 2009

Tragedia

Trágico es ver venir a la muerte y no poder hacerte a un lado. Trágica es la perdida de la dignidad que te de esa enfermedad injusta, como todas las enfermedades que vienen para llevarte rápida ó lentamente. Esa que lleva el nombre del horóscopo. La que se llevó a tanta gente que hoy se la extraña y se la siente. La que se llevó a mi vieja, a mi abuelo, al gordo Soriano, a Guinsburg, a Rigth, Harrison y tantos otros personajes que hacían la vida mejor. Trágico es terminar los días casi postradamente cuando la fuerza de tu carácter fue tu símbolo.

Se lo vio parado frente al dueño del mundo hablando de igual a igual en momentos donde pocos le hacían frente. Hoy se lo vio sentado con el cuerpo cansado, la voz débil y las convicciones intactas a quien hoy es el símbolo de la recuperación de las libertades. A él quien trágicamente esta enfermedad se lo llevará en un futuro no muy lejano. Lo único que se me ocurre decirle es gracias, como a tantos otros me enseñaron a ser mejor cada día.

Texto escrito después de ver al Raúl Alfonsín en el Congreso de la Nación en Octubre de 2008.-


Leu.-

lunes, 15 de junio de 2009

Anagramas

En Roma, Roldan le declaró su amor, ardientemente, a Cleopatra quien retenidamente dudo en aceptarlo.-

Rosalía calienta la cosa en alicante por el salario que sacó.-

En Praga se debe pagar por amor menos que en Roma.-

En Paris hay que educar de prisa sino te toca la cuerda.-

A Inglaterra hay que integrarla, para poder afincar en Francia lo que en China se hinca.-

Pedro le enseña el poder al inmaduro de Raimundo.-

Un gato de angora en Aragón le orino la toga al cura.-

Armoniosamente algunos enamoramientos llegan meritoriamente con arrepentimiento.-

Leu.-

lunes, 18 de mayo de 2009

Carta escrita a raiz del fallecimiento de Raul Alfonsin.-

Hola:
Te escribo para darte dos noticias, una mala y otra buena. Te doy la mala así no te quedas con el sabor amargo del infortunio.
Falleció Raúl, si, algún día llegaría. Aunque siempre nos pareció inmortal. Si Raúl, ese que tantos años admiraste y defendiste con vehemencia, el que te hizo gritar parada en una silla ante miles de personas en esa convención de Parque Norte.
Si se fue, fueron tres días muy tristes. Solo eso sucedía en el país de los medios. Nos llevo a muchos a re vivir nuestra infancia hasta el día de hoy. Dejándonos un sabor amargo en cuestiones cívicas. Todos estos años no se hizo más que quejarse y culpar al otro de nuestras propias oscuridades.
El pueblo salió a la calle, se volvieron a ver muchas banderitas juntas, espero que sean juntas y no hayan sido amontonadas.
Los medios hablaban de volver a creer, de la esperanza, de los políticos en serio y la gente decía cosas muy bonitas del ex presidente, tan bonitas como horrendas cuando le toco gobernar. Hoy muchos parecen entender que algunas cosas no eran tan fáciles de realizar en ese momento. Pero en aquel tiempo pedían sangre. Como hoy piden por los que delinquen. Como si nada hubiese sucedido en todos estos años. Como si la ausencia del estado en los noventa fuese gratuita.
Hoy parece que las ideas que uno defendía en ese momento vuelven a renacer, y antes los raros éramos nosotros.
Nos quisieron hacer creer durante mucho tiempo que la política era mala palabra y con eso se quedaron muchos.
Pero volviendo a nosotros, me acordaba en estos días cuando yo tenía poco más de diez años y vos volvías con papá y unos amigos de la marcha multi sectorial del 82. Donde, por última vez, los militares sacaron corriendo a palos a y gases a la gente de la plaza. También me acordaba del 83, yendo al comité, acompañando a papá y ver como muchos discutían y hablaban de cosas que en ese momento no entendía mucho, pero después me di cuenta que se trataba, básicamente, de tener esperanza, defender ideales y ser libres. De eso se trata la democracia, no? Nunca voy a olvidar el acto de cierre en el obelisco, nunca había visto tanta gente junta y nunca más la volví a ver.
Era la “primavera democrática”, como dicen muchos y si, después como las estaciones en algún momento llegó el crudo invierno. Pero ese es otro tema, estoy tratando de acordarme los buenos momentos. Porque entiendo que la noticia es bastante triste.
Sabes que recibí un mensaje, a las pocas horas de la muerte, de Coqui que decía, “Un abrazo grande, se que estarás muy triste”, si Coqui el del secundario, el que no veo desde hace casi ocho o nueve años. Y tenía razón estuvimos muy tristes. Con Ana pensamos en algún momento como hacer para ir para allá, al velorio, pero estamos muy lejos. Hable con el viejo a cada rato y vivimos el estar un poco allá desde el y la hermana de ana, como se viven muchas cosa cuando se esta lejos.
Te repito me acorde de muchos buenos momentos, desde el 82 hasta ahora, pero no puedo dejar de pensar lo que sucedió después de Raúl y como nos afectó a todos esa falta de credibilidad por las instituciones que solo beneficio a unos pocos, los mismos de siempre. A los que de alguna forma parecía que se habían ido en el 83. Que hoy parecen estar de vuelta en algunos lados gracias a la democracia que tanto hicieron por desprestigiarla.
Pero bueno, el otro día con el viejo nos acordábamos cuando nos vinimos de Salta en colectivo para esa convención nacional, que bárbaro, las cosas que hicimos pensando en que algo podía cambiar. Eso a veces me da tristeza.
Lamento mucho tener que darte esta noticia, pero me queda la buena, espero que la tomes así, ahora por una de esas casualidades te lo encontrás, y te dice esas cosas lindas que solía decirte cuando te veía. Si lo ves mandále saludos y decíle que fue un día muy triste cuando se fue y mucha gente lo vivió así.
Bueno te mando un abrazo grande, te extraño mucho.
Leu.-

jueves, 7 de mayo de 2009

Encuentro

Subí al ómnibus como todas las mañanas para ir al trabajo. Recuerdo que ese día, particularmente, había algo raro en el ambiente. El sol no había salido, las calles estaban desiertas, hacía frío. El viaje era largo y como de costumbre a los treinta minutos, comenzaba a quedarme dormido. En mi walkman sonaba el disco “El lado oscuro de la luna”, de Pink Floyd, cuando de repente escuché un estruendo y sentí el impacto en mi cuerpo. Habíamos chocado, pero nunca pude saber con qué. En el camino no había nadie, sólo estábamos nosotros. Miré alrededor y estaba solo, las personas que me acompañaban en el viaje ya no existían, habían desaparecido, no entendía qué pasaba. Tardé en recuperarme y al hacerlo, vi al chofer en su lugar. Cuando pude levantarme, me dirigí hacia él. Él estaba tendido sobre el volante, parecía inconsciente. Cuando me di cuenta de que respiraba, intenté acomodarlo. En ese mismo instante, sentí algo extraño en mis manos, sentía que no eran mías. Igualmente seguí tratando de incorporarlo, lo cual era un esfuerzo demasiado grande que no podía comprender.
La sorpresa fue cuando vi la cara del chofer. Era yo, si, yo estaba manejando ese colectivo. Me asusté y, al retirarme hacia atrás, mi imagen se reflejó en el espejo retrovisor, pero el del espejo no era yo, sino un hombre unos treinta años mayor, parecía agotado. Qué había sucedido, cómo estaba yo sentado al volante y el del espejo no era yo. Por otro lado, no me sentía incomodo con mi cuerpo, lo reconocía, reconocía algunos rasgos, gestos. Tardé unos minutos en darme cuenta de que ese anciano, también, era yo, cuando reaccioné, noté que el chofer esta sentado mirándome muy tranquilo.
- Fue fuerte el impacto, dijo.
Solo atiné a asentir con la cabeza.
- No te asustes, hacé de cuenta que es en un sueño. Estas cosas pasan muy pocas veces en la vida de algunas personas, solo estoy acá para que me digas como te fue en la vida, estas conforme?, valió la pena tanto esfuerzo. Mete la mano en el bolsillo del saco. dijo.
Cuando accedí a su pedido noté que algo había en el, era una fotografía. En ella estaba yo (el anciano), mi mujer, me di cuenta porque estaba tan hermosa como hoy en día y varios niños y niñas a nuestro alrededor. Una lagrima acaricio mi mejilla.
- Quienes son? Pregunté casi sabiendo la respuesta.
- Tus nietos, respondió.-
- Me imagine.
Otro golpe sacudió al ómnibus y una fuerte luz me dejo ciego por unos instantes. Cuando logre volver a ver, para mi sorpresa, ya no estaba en el micro, estaba en mi oficina redactando un telegrama de renuncia, contemplando la foto y dos pasajes de avión.

30 años después.

Nunca deje de mirar la fotografía todos los días y es el día de hoy que no dejo de acordarme de aquel momento y ver como ese anciano de la foto se va transformando día a día en ese joven que fui.

Leu.-